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Armando Tecas
Líder de Especialidad, Gerencia de Ingeniería
Pares&Alvarez

22 de septiembre de 2021

La integración energética en Sudamérica a nivel de políticas de Estado es una de aquellas tareas pendientes que podría ser beneficiosas para la población y sustentabilidad de la región, pero que, por distintas razones, no se concretan.

Hay ejemplos que demuestran que con la unión de actores gubernamentales y/o privados de dos o más naciones, es posible lograr esta integración, como por ejemplo las centrales hidráulicas Itaipú (Paraguay-Brasil), Yaciretá (Argentina-Paraguay) y Salto Grande (Argentina-Uruguay) o los gasoductos entre Bolivia y Brasil, y Chile y Argentina.

Actualmente existen distintos organismos regionales, cuya misión es promover y apoyar el desarrollo de la integración energética, ya se a nivel técnico, a través de la facilitación de préstamos financieros o poyo logístico. Ejemplos hay varios, como la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), el Banco de Desarrollo de América Latina o la Comisión de Integración Energética Regional (CIER). Sin embargo, las distintas realidades políticas y sociales de los países de la zona han complejizado la realización de estos proyectos.

No es un secreto que los requerimientos energéticos de cada país se incrementarán en el tiempo debido al crecimiento de la población y el desarrollo económico, ya que esto lleva a un aumento del consumo para satisfacer la demanda por maquinarias, transporte y construcción, entre otros, factores, que, sin duda, podrían forzar las autoridades y empresas a promover la integración energética regional en el futuro.

Seguir pensando en que esta unión de fuerzas y recursos es poco factible, aun cuando nuestros países viven momentos convulsionados, no puede continuar, ya que los ejemplos existentes demuestran que es posible y necesario seguir impulsándola. Sin duda la región sería la más beneficiada con la implementación de estos proyectos y, además, permitiría darles un uso racional a los recursos naturales de cada zona en beneficio de la población, pero sin descuidar la sustentabilidad ni los temas ambientales.

La integración energética se vislumbra como una posibilidad para el crecimiento de Sudamérica, por lo que la invitación es a superar las diferencias y sentarse a conversar, con planificación y eficiencia, para que esta integración se materialice en proyectos que, sin duda, tendrían impacto positivo para las economías de los países de la zona.

Fuente:
https://www.centrocultural.coop/revista/11/integracion-energetica-y-recursos-naturales-en-america-latina