Resultados (0)

 

10 de noviembre de 2022

Carolina Cid
Ingeniero de Proyectos
Pares&Alvarez

Según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) elaborado en 2018, desde la adolescencia las niñas en Chile se autoperciben como peores que sus pares hombres para las matemáticas y ciencias, reportando más temor al fracaso. Por otra parte, un estudio elaborado por la Universidad de Concepción (UdeC), sostiene que esa situación incide en las expectativas al elegir una carrera: un 50% de los padres espera que sus hijos se matriculen en áreas ligadas a la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés), mientras que el 16% espera lo mismo de sus hijas.

Cuando decidí entrar a la carrera de ingeniería en la UdeC, hace un poco más de 28 años, éramos 45 alumnos, de los cuales solo 4 éramos mujeres. Si bien estábamos en desventaja en lo que a números se refiere, no fue tema, es más, se transformó en una ventaja, ya que al ser tan pocas todos los profesores nos conocían muy bien. Ya en los últimos años, cuando optamos por la mención, sólo dos de nosotras nos elegimos el área estructural.

Si bien en los años universitarios nunca percibí la desigualdad de género, todo cambió cuando entré al mundo laboral. Los primeros años no fueron fáciles, además de la dificultad que enfrentan muchos de los recién titulados para encontrar un trabajo estable por la falta de experiencia, entendí que el ser mujer y joven en una obra tenía sus bemoles. Si bien para mis colegas ingenieros era igual si una era mujer u hombre, para los obreros si había diferencias, las que noté en obras que me tocó visitar para recepcionar armaduras o revisar como marchaba una construcción, ya que para ellos era paradójico que una mujer les dijera como tenían que hacer su trabajo, lo que sumado a la juventud, era aún más raro y se notaba en sus expresiones. De hecho, en ocasiones me confundieron como la hija del ingeniero senior de la oficina.

Después de muchos años ingresé a Pares&Alvarez y en los más de 7 años que llevo trabajando en esta compañía, he visto como cada vez más mujeres optan por la especialidad de estructuras. Actualmente en el equipo un 22% de los ingenieros estructurales somos mujeres. Por otra parte, cuando empresas como P&A fomentan la flexibilidad laboral en formato híbrido, esto es combinando el teletrabajo con el trabajo presencial, permiten una mejor compatibilización del trabajo con la vida familiar, algo esencial para las que somos madres o padres.

Lo anterior me lleva a preguntarme por qué las mujeres no eligen la carrera de ingeniería en igual proporción que si lo hacen los hombres. Quizás se deba a una percepción cultural que las mujeres no somos tan buenas para las áreas STEM, sin embargo es claro que hombres y mujeres tenemos las mismas capacidades y que todo parte por la educación que recibimos en la casa y luego en el colegio. Desde que somos niños se nos muestran ciertos estereotipos relacionados a los roles y profesiones, algunos orientados a los hombres y otros a las mujeres.

La equidad de género no solo involucra promover la participación en igualdad de hombres y mujeres, el cambio debe ser más profundo, ya que implican modificaciones culturales y de paradigmas en la sociedad. El liderazgo femenino en la ingeniería, así como en todos los ámbitos es necesario. No se trata de competir con los hombres si no de complementarnos, ya que ambos tenemos características diferentes y necesarias para hacer un buen trabajo o para una crear una mejor sociedad.