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Autor

Mauricio Saldías Castillo

Country Manager Australia Ingeniero Civil Químico de la Universidad de Concepción Diploma de Estudios Superiores Especializados, Ingeniería de Procesos de tratamientos de aguas de la Universidad de Lille, Francia

Mauricio Saldías Castillo

27 de mayo de 2021

La primera vez que visité la capital de Western Australia fue el año 2017, y la impresión que tuve de Perth, fue el estar ante una ciudad del futuro, una especie de colonia fronteriza separada del resto del mundo por un enorme desierto de tierra roja al norte, sur y este y por el océano Índico al oeste. Un puñado de rascacielos corporativos de gigantes de la minería mundial como BHP, Rio Tinto, South32, muchas áreas verdes y una excelente infraestructura de transporte público.

Ahora que vivo aquí, desde hace ya casi 3 años, mi impresión de la ‘Ciudad del Futuro’ se ha ampliado a ‘País del Futuro’. El estado federal de Western Australia y la industria de la minería y energía comparten muchos desafíos y oportunidades con Chile. Por una parte, similar aislamiento geográfico, riqueza de recursos minerales, radiación solar y viento, y espacio para establecer los correspondientes proyectos solares, eólicos, de desalinización, y para crear o hacer crecer la infraestructura necesaria. Por otra parte, una cultura de innovación y emprendimiento, que nacen como respuesta a la relativa lejanía de centros de provisión de tecnología, principalmente ubicados en el hemisferio norte.

Respecto al aislamiento geográfico, en Western Australia las faenas están ubicadas a cientos o miles de kilómetros de la ciudad más cercana y las condiciones de trabajo son complejas debido al intenso calor y la sequedad, por lo que el personal en terreno debe reducirse al mínimo absoluto en las etapas de construcción y operación; en Chile, por su parte, las dificultades son la alta elevación en la que se encuentran muchas de las explotaciones mineras y sus efectos como la disminución del oxígeno. Estas complejidades geográficas han llevado a que ambos países desarrollen iniciativas como la remotización y uso intensivo de tecnologías GPS. Por ejemplo, Rio Tinto fue pionero en el mundo con una flota de camiones mineros autónomos en 2008 y un Centro de Operaciones Remota (ROC, por sus siglas en inglés) automatizado el 2010, en sus operaciones en Australia. Por su parte, las mineras chilenas inauguran equivalentes Centros Integrados de Operaciones (CIO o ‘IROC’ en inglés) desde el 2019, y se encuentran desarrollando la automatización de flotas camioneras.

Con respecto al emprendimiento, hace poco, Fred McCulloch, inversionista de la Bolsa de Australia por más de 35 años, me indicó que “Perth es, probablemente, la capital mundial de la pequeña minería. Son muchos los pequeños mineros que han empezado en Perth y ahora tienen proyectos en Argentina, Ecuador e Inglaterra, entre otros”. Hot Chili y HiSeis son ejemplos de la internacionalización de la pequeña industria minera de Australia, ambas originarias de Perth y que se encuentran en Chile y Estados Unidos. En el sentido opuesto, vemos que compañías chilenas se expanden en Australia como ENAEX, Duratray y SQM.

El sector energético también muestra similitudes, ya que en ambas economías el gas natural (como gas o licuado), es una parte importante de la matriz energética, así como el desarrollo en energía solar y eólica avanzan a grandes pasos. Fortescue Metals Group, compañía originaria de Western Australia, este año se puso como desafío producir el hidrógeno verde más barato del mundo; mismo objetivo que se puso el ministerio de Energía de Chile.

Western Australia, en muchos aspectos, nos da una visión de lo que Chile puede llegar a ser en materia de desarrollo tecnológico de la Minería, Energías Renovables y empresariado. El inicio de operaciones de nuestra nueva oficina Pares&Alvarez, en Perth, Western Australia, y el consiguiente intercambio de mejores prácticas e innovación, tiene todo el potencial de contribuir a hacer de esta visión de futuro una realidad.